El médico dicta la consulta en lenguaje normal. El sistema devuelve el documento que corresponde —historia clínica en la primera consulta, nota de evolución en las de seguimiento— estructurado conforme a la NOM-004-SSA3-2012, y le señala exactamente qué le falta antes de firmar.
En producción esto es audio: el médico habla 40 segundos y no toca el teclado.
Presiona Generar nota para ver el resultado.
Los puntos que un verificador de COFEPRIS o un perito en un juicio por mala praxis van a buscar. Esta revisión corre antes de que el médico firme.
Genera una nota para evaluarla.
Cada punto cumplido suma 1, cada advertencia 0.5, cada falta 0. Las reglas corren de forma determinista sobre la nota — el modelo nunca se autocalifica.
Nota: incluso un dictado bueno se queda alrededor del 80%. El nombre del paciente y el diagnóstico siempre los pone el médico. Eso es intencional.
El médico dictó una sola vez. Estos documentos se arman solos con esa misma información — no vuelve a escribir nada. Aquí es donde se justifica la mensualidad: no vendes "una nota", vendes dicta una vez y sal con todo el papeleo hecho.
Lo que el médico recibe cada mes. No es un reporte de productividad: es la respuesta a "¿qué tan expuesto estoy hoy?"
| Paciente | Última nota | Qué falta | Estado |
|---|---|---|---|
| R. Mendoza Ruiz | 28 jul 2026 | Sin historia clínica inicial (5 consultas acumuladas) | ✕ Crítico |
| M. Salgado Ibarra | 26 jul 2026 | Infiltración sin consentimiento informado firmado | ✕ Crítico |
| J. Ortega Palacios | 24 jul 2026 | Tratamiento sin vía de administración | ! Medio |
| A. Cruz Betancourt | 23 jul 2026 | Sin signos vitales registrados | ! Medio |
| L. Fuentes Aguirre | 21 jul 2026 | Abreviaturas no estandarizadas (3) | ! Medio |
| S. Nájera Coronado | 19 jul 2026 | Resultado de laboratorio referido pero no adjunto | ! Medio |
| D. Villaseñor Lara | 18 jul 2026 | Nota sin hora de elaboración | ! Medio |
Si llega una queja a CONAMED o una demanda, el médico exporta en un clic el expediente completo del paciente: todas las notas en orden cronológico, consentimientos firmados, recetas, estudios y la bitácora de accesos — sellado con fecha y hora.
Ese paquete es la diferencia entre "sí se lo expliqué" y poder probarlo.
Y hoy, con toda probabilidad, no lo protegería.
Veinte minutos. El paciente hablando. Usted escucha, explora, piensa y decide. Y además debería escribir todo eso completo, sin abreviaturas y con dosis exactas.
No es flojera: es que no caben las dos cosas. Por eso la nota termina siendo cuatro palabras en un cuaderno, o se pospone hasta que ya no se acuerda.
Un expediente electrónico normal no resuelve esto. Solo cambia el papel por una pantalla — usted sigue escribiendo.
Al terminar la consulta, habla como le hablaría a un colega. Sin formularios, sin campos.
Estructurada conforme a NOM-004, con lenguaje médico-técnico, dosis, vía y periodicidad. Y la receta.
El sistema le marca lo que falta antes de firmar. Nada se archiva sin su aprobación.
Un expediente electrónico común cuesta $99–$500/mes. Ese precio compra un formulario en pantalla. Aquí no se paga por dónde guardar la nota, sino porque la nota se escribe sola y está blindada.
Denos 10 de sus notas actuales. Se las devolvemos auditadas contra los 14 puntos de la NOM-004, con un reporte de qué le falta a cada una y qué tan expuesto estaría hoy ante una queja.
No hay presentación de ventas. Le enseñamos el hueco y usted decide.
Sus expedientes se auditan anonimizados y se destruyen al entregar el reporte.
Qué es este archivo, qué falta para que sea un producto real, y qué cuesta operarlo.
Es real: el verificador de cumplimiento. Las 14 reglas corren de verdad sobre el texto que escribas — detecta si falta dosis, vía, periodicidad, signos vitales, hora, firma o diagnóstico.
Está simulado: la redacción de la nota. Aquí se arma con plantillas locales. En producción la genera Claude, que es lo único capaz de convertir habla desordenada en español mexicano —con modismos y jerga clínica local— en un documento estructurado que cumple una norma específica.
Cubre los dos documentos del ámbito ambulatorio. En primera consulta genera la historia clínica con sus seis apartados (interrogatorio, exploración física, estudios previos, diagnósticos, pronóstico e indicación terapéutica) y la verifica contra 16 puntos. En consulta de seguimiento genera la nota de evolución y la verifica contra 14. No cubre enfermería, urgencias, hospitalización ni quirófano: otro formato, otro riesgo y otro comprador.
También es real la lógica de disparo de documentos. El consentimiento informado sólo aparece si el médico mencionó un procedimiento; la nota de referencia sólo si mandó al paciente con alguien; la alerta de control sanitario sólo si recetó un fármaco de la lista. Los puntos amarillos en las pestañas marcan qué aplica a esa consulta.
No hay backend. Nada se guarda, nada sale de tu navegador. Puedes enseñárselo a un médico sin ningún riesgo de datos.
Captura de audio — grabación en navegador + transcripción. Debe manejar acento mexicano y jerga clínica.
Generación de la nota — Claude con un prompt que codifica la NOM-004 y un esquema de salida fijo. Salida estructurada, no texto libre.
Verificador — reglas deterministas sobre la salida estructurada. Nunca dejes que el modelo se autocalifique.
Motor de documentos — receta, orden de estudios, consentimiento, referencia e informe para aseguradora salen del mismo dictado. La receta tiene requisitos legales propios (cédula, institución, domicilio, denominación genérica, firma autógrafa) y los controlados exigen recetario especial: eso se resuelve contra el catálogo vigente de COFEPRIS, no contra una lista fija en el código.
Firma del médico — cada nota requiere aprobación explícita. La receta se imprime y se firma a mano; no te metas con firma digital al principio, no es lo que le duele hoy.
Expediente y respaldo — base de datos cifrada, retención de 5 años, bitácora de accesos inmutable.
Por consulta procesada: transcripción + generación ≈ $0.50–$2.00 MXN.
Un médico con 180 consultas al mes: $90–$360 MXN de costo variable.
Contra una mensualidad de $1,290, el margen bruto queda arriba del 70% incluso en el escenario caro.
La economía funciona. El riesgo del negocio no son los costos: es la adopción — que el médico realmente cambie su hábito.
Es la categoría de máxima protección legal en México y las multas del INAI llegan a 18 millones de pesos. Necesitas aviso de privacidad, consentimiento expreso, cifrado en tránsito y reposo, control de accesos y derechos ARCO desde el día uno. Al procesar datos por cuenta del médico te conviertes en encargado, con obligaciones propias y contrato de por medio.
Está señalado como canal inseguro para información de pacientes. Úsalo solo para recordatorios sin datos clínicos; el contenido médico va por tu propio canal cifrado.
Transcribe y estructura lo que el médico dijo. No sugiere diagnósticos ni propone tratamientos. En el momento en que opina clínicamente entras a un régimen regulatorio y de responsabilidad civil completamente distinto. El médico decide, tú documentas — y que quede escrito en los términos de servicio.
La revisión y firma del médico es obligatoria. Te protege legalmente y además es tu mejor fuente de mejora del producto: cada corrección te dice dónde falla el modelo.
Semana 1. Enseña este demo a 10 médicos. Objetivo: que 5 acepten la auditoría gratuita de sus expedientes.
Semana 2. Audita esos expedientes a mano con Claude, sin construir nada. Entrega los reportes. Ahí descubres las reglas reales que importan.
Semana 3. A los que se impresionen, ofréceles el servicio operado manualmente: te mandan el audio, tú corres el proceso y les devuelves la nota. Cobra desde el primer mes.
Solo construye software cuando la operación manual ya no te dé abasto. Ese es el punto donde sabes exactamente qué automatizar — y ya te lo están pagando.
Sí: pediatría, medicina interna, ginecología, ortopedia. Consulta repetida, alto volumen, dolor de documentar diario.
Todavía no: cirugía y anestesia. Papeleo más pesado, riesgo más alto y expediente más complejo. Entra ahí cuando el producto ya esté maduro.